15 abril 2007

Domadores de monas


El tema es antiguo, pero no deja de provocar cierto escándalo, aunque sea a fuerza de repetirlo en algunos medios y rasgarse unas vestiduras ya de por sí hechas jirones: ofender los sentimientos de los cristianos parece que está de moda.
Primero fue un soplagaitas, al que no le hago la gracieta de mencionar por su nombre, el que publicó con fondos de la Junta de Extremadura una colección de fotos representando a personajes religiosos cristianos en posturas obscenas o pornográficas. Poco después, a un artista ruso se le ocurrió que podía ser buena idea fundir iconos religiosos ortodoxos con imágenes comunistas y capitalistas, y creó a su Lenin crucificado y a su Cristo McDonalds; lo último, hace sólo un par de días, fue un gran Cristo de chocolate con el gracioso nombre de Dulce Jesús, o alguna bufonada por el estilo.
Y el caso es que uno puede creer o no, o incluso te puede molestar, y más en estos días de procesiones constantes, la presencia de lo religioso en la vida pública de un país que se dice laico, pero si se exige respeto a las creencias minoritarias creo que se debería pedir otro tanto, con mayor razón, para las creencias mayoritarias. Pero no, que va: parece que la democracia aquí consiste en que si le llamas negro a un negro eres un racista y si le llamas hijoputa al Papa eres un valiente.
Y uno, crea o no, se harta. Porque lo que pasa, como siempre, es que los que se dicen rupturistas y audaces, los que tiritan de gusto cuando alguien los menciona como intelectuales, son en realidad una banda de totalitarios cobardes que aprovecha la mansedumbre del otro para pisotearlo. Porque la misma marranada intolerable sería hacer una exposición ofensiva contra Mahoma y el Islam, pero como los integristas de esa religión no se andan con bromas y te vuelan la cabeza si se sienten insultados, mejor dar caña a la Iglesia, a la que le puedes llamar retrógrada criminal, o lo que te dé la gana, quedando como un señor, ¡y sin jugarte el pescuezo!
Su audacia, su valentía, su capacidad de denuncia y su defensa de la racionalidad frente al oscurantismo de la religión las ponemos a prueba en Teherán o en La Meca cuando les dé la gana. Y entonces veremos.
Pero no. Me parece a mí que todos estos osados transgresores que dicen desafiar al inmenso poder de una institución como el cristianismo, son en realidad como el chuloputas que en el colegio va a darle una colleja al que sabe que no se revuelve, pero babean pelotilleo en cuanto aparece el que no se anda con chiquitas y arremanga una bofetada a la primera alusión. Les gustaría ser domadores, pero como no tienen agallas para enfrentarse a los leones, se hacen domadores de monas.
Por eso en ciertos círculos hay tanto anticlerical y tanto defensor de la alianza de civilizaciones.
Mucho héroe, vaya.

2 comentarios:

  1. Javier, me ha encantado tu post. Tú también eres valiente por defender opiniones así cuando hay tanta moda por lo contrario... sigue así, sin pelos en la lengua.
    saludos,
    Gentiana
    http://cuartodemaravillas.blogspot.com

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  2. es que hasta estaba ya hasta el gorro de tanto héroe de mesa camilla,caray...

    te leo.

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